El flúor genera debate entre los padres. Unos creen que es imprescindible, otros que es peligroso. La realidad, como casi siempre, está en el medio.
El flúor fortalece el esmalte dental y reduce el riesgo de caries. En las dosis adecuadas, es seguro y eficaz. Las pastas de dientes infantiles con flúor (entre 1000 y 1450 ppm según la edad) están recomendadas por las principales asociaciones de odontología pediátrica.
El riesgo real no es el flúor en sí, sino la cantidad. Un niño pequeño no debería usar más que un granito de arroz de pasta dental, y un niño mayor, el tamaño de un guisante. Y siempre bajo supervisión, para que no se la trague.
En cuanto a las caries infantiles: el flúor ayuda, pero no es mágico. La alimentación, la higiene y las visitas regulares al dentista son igual o más importantes.


