Puedes cepillarte tres veces al día y usar hilo dental religiosamente. Si tu dieta está cargada de azúcar y ácidos, tus dientes van a sufrir igual.
El esmalte dental se debilita con los ácidos. Y los azúcares alimentan a las bacterias que producen esos ácidos. Es un círculo vicioso que ningún cepillo puede romper por completo.
Los alimentos que fortalecen tus dientes son los ricos en calcio (lácteos, almendras, brócoli), en fósforo (pescado, huevos, carne magra) y en vitamina D, que ayuda a absorber el calcio. El queso, además, estimula la producción de saliva, que es el mejor protector natural del esmalte.
Los peores enemigos: refrescos azucarados, zumos ácidos, golosinas pegajosas y el picoteo constante entre comidas. No es tanto la cantidad de azúcar, sino la frecuencia con la que la consumes.


