Has terminado tu ortodoncia. Los dientes están perfectos. Pero el trabajo no ha terminado. Sin retención, los dientes tienden a volver a su posición original. Es lo que se llama recidiva.
Los retenedores permanentes son alambres finos que se adhieren a la cara interna de los dientes. No se ven, no se sienten y trabajan las 24 horas del día. Su gran ventaja: no dependes de tu memoria para ponértelos.
Pero no son perfectos. Acumulan más placa si no cuidas la higiene, pueden despegarse sin que te des cuenta y dificultan el uso del hilo dental convencional (necesitarás un enhebrador o cepillo interdental).
La alternativa son los retenedores removibles, que se usan solo por la noche. Son más fáciles de limpiar pero requieren disciplina.
Lo ideal es que tu ortodoncista valore tu caso y te recomiende la opción más adecuada. En Clínica Montañés, hacemos seguimiento post-ortodoncia para asegurarnos de que tus resultados se mantengan.


