Un implante dental bien colocado puede durar décadas. Pero no se cuida solo. Necesita la misma atención que un diente natural, y en algunos aspectos, un poco más.
Lo primero: higiene impecable. Cepíllate después de cada comida, usa hilo dental o cepillos interdentales y no te saltes las revisiones periódicas. El implante no tiene caries, pero el tejido que lo rodea sí puede inflamarse si acumulas placa.
Lo segundo: evita hábitos que comprometan la estabilidad del implante. Morder hielo, abrir envases con los dientes o rechinar por las noches son enemigos silenciosos.
Y lo tercero, quizá lo más importante: acude a tu dentista al menos dos veces al año. Una limpieza profesional y una revisión a tiempo pueden marcar la diferencia entre un implante que dura 5 años y uno que dura 25.


