Seguramente has oído hablar del láser en la consulta del dentista. Se trata de una tecnología que se emplea en algunos tratamientos y que, usada por un profesional formado, puede aportar ventajas. Aquí te explicamos de forma general en qué consiste. No todas las clínicas ni todos los casos recurren a ella, y la decisión siempre corresponde al dentista tras valorar tu situación.
¿Qué es la odontología láser?
Consiste en utilizar un haz de luz de alta precisión para actuar sobre tejidos blandos, como la encía, o, según el tipo de equipo, sobre tejidos duros, como el diente. Existen distintos tipos de láser, con longitudes de onda y usos diferentes, por lo que no todos sirven para lo mismo.
¿Qué beneficios puede ofrecer?
Según el procedimiento y el caso, el láser puede aportar ventajas como estas:
- Precisión: permite actuar sobre zonas muy concretas.
- Menor molestia en algunos casos: en ciertos tratamientos puede reducir la necesidad de anestesia o las molestias posteriores.
- Buena cicatrización: en intervenciones sobre encía, la recuperación puede ser más cómoda.
- Menos ruido y vibración: algunas personas con miedo al sonido de la turbina lo toleran mejor.
Son posibles ventajas, no garantías: los resultados dependen de cada paciente y de cada tratamiento.
¿En qué tratamientos se utiliza?
Entre sus aplicaciones más habituales se encuentran, según el tipo de equipo:
- Algunos procedimientos sobre las encías, como remodelar su contorno.
- Apoyo en el tratamiento de enfermedades periodontales.
- Procedimientos de pequeña cirugía en tejidos blandos.
- Ciertos tratamientos de blanqueamiento o de limpieza de caries en algunos equipos.
¿Tiene limitaciones?
Sí. El láser no sustituye a todas las técnicas convencionales y no es adecuado para todos los casos. Hay tratamientos en los que el instrumental tradicional sigue siendo la mejor opción, y algunos pacientes o situaciones médicas requieren precauciones especiales. Además, es una tecnología que exige formación específica y un equipo adecuado.
¿Y si tengo miedo al dentista?
Es muy común. Si el ruido, las vibraciones o la anestesia te generan ansiedad, díselo a tu dentista antes de empezar. Comentar tus temores permite adaptar el ritmo de la consulta y valorar, si procede, qué técnicas pueden hacerte la visita más llevadera.
¿Cómo saber si es adecuado para ti?
Lo primero es una revisión. Tu dentista valorará tu diagnóstico, tus antecedentes y el tratamiento que necesitas, y te explicará con claridad qué técnica recomienda, por qué y qué alternativas existen. Pregúntale todo lo que quieras: un buen profesional te explicará tanto los beneficios como los límites de cada opción.
¿Tienes dudas? Cuéntanoslas
Si tienes curiosidad por las distintas técnicas que existen para cuidar tu boca, lo mejor es comentarlo en una consulta. Si quieres que la Dra. Alicia Montañés y su equipo valoren tu caso, puedes pedir cita aquí o llamarnos al 691 03 73 08. Te esperamos en nuestra clínica de Chamberí, en Madrid. Si quieres conocer todo lo que hacemos, echa un vistazo a nuestros servicios.


