Cuando un diente está muy dañado o debilitado, una corona puede devolverle su forma, su función y su aspecto. Antes, este tratamiento solía requerir varias visitas. Hoy, gracias a la tecnología digital, en algunos casos es posible realizarlo en una sola cita. Te explicamos cómo funciona, aunque la última palabra siempre la tiene la valoración de tu dentista.
¿Qué es una corona dental?
Es una funda que cubre por completo la parte visible del diente. Se utiliza, por ejemplo, tras un tratamiento de conducto, cuando hay una fractura, cuando el diente ha perdido mucha estructura por una caries grande o cuando se necesita proteger una pieza debilitada. Existen distintos materiales, y la elección depende de la ubicación del diente y de cada caso.
Cómo es el proceso en el mismo día
El método de corona en el mismo día se apoya en el diseño y la fabricación asistidos por ordenador. Esquemáticamente, estos son los pasos:
- Valoración inicial. El dentista examina el diente, puede pedir radiografías y confirma que este sistema es adecuado para ti.
- Preparación del diente. Con anestesia local, se elimina el tejido dañado y se da al diente la forma necesaria para alojar la corona.
- Escaneado digital. Se registra la forma de la boca con un escáner, sin necesidad en muchos casos de las impresiones tradicionales con pasta.
- Diseño y fabricación. La corona se diseña en el ordenador y se elabora a partir de un bloque de material cerámico.
- Colocación. Se prueba la corona, se ajusta la mordida y se fija al diente.
Ventajas y limitaciones
La principal ventaja es la comodidad: menos visitas y, normalmente, no hace falta llevar una corona provisional. Además, la tecnología digital permite un ajuste preciso. Sin embargo, no es la solución para todos los casos. Dependiendo del estado del diente, de tu mordida o del material más indicado, el dentista puede recomendarte un método tradicional con laboratorio. Lo importante es elegir la opción más adecuada, no la más rápida.
Cuidados y mantenimiento
Una corona no se pica por sí misma, pero el diente que hay debajo sí puede verse afectado si no se cuida bien. Mantén tu rutina de cepillado con pasta con flúor, usa hilo o cepillos interdentales alrededor de la corona y acude a tus revisiones periódicas. Si notas molestias al morder o sientes que la mordida no es cómoda, consúltalo. Si tienes hábito de apretar o rechinar los dientes, coméntaselo a tu dentista, ya que puede aconsejarte medidas de protección.
Habla con tu dentista
Si tienes un diente dañado y quieres saber si una corona es lo que necesitas, lo mejor es una valoración personalizada. En la Clínica Dental Montañés, en Chamberí, la Dra. Alicia Montañés y su equipo estudiarán tu caso y te explicarán las opciones con claridad. Puedes ver nuestros tratamientos o directamente pide tu cita.


