Los primeros días después de un implante dental son clave. Lo que comas puede acelerar o complicar la cicatrización.
Durante las primeras 48 horas, apuesta por alimentos blandos y templados: purés, yogures, sopas frías, batidos y huevos revueltos. Evita alimentos duros, crujientes, muy calientes o ácidos que puedan irritar la zona.
A partir de la primera semana, puedes ir incorporando alimentos más consistentes, siempre masticando por el lado contrario al implante. Pasta, pescado, arroz y verduras cocidas son buenas opciones.
Lo que debes evitar durante todo el proceso de osteointegración: tabaco (es el mayor enemigo de un implante), alcohol, bebidas con gas y alimentos con semillas pequeñas que puedan alojarse en la herida.
La paciencia en estas primeras semanas marca la diferencia entre un implante que se integra bien y uno que da problemas.


