Cuando un diente está muy dañado, una corona puede devolverle su forma, su función y su aspecto. Pero no todas las coronas son iguales, y elegir la correcta depende de varios factores.
Las coronas de porcelana son las más estéticas y las preferidas para dientes visibles. Las de zirconio combinan resistencia y apariencia natural. Y las metálicas, aunque menos bonitas, siguen siendo una opción duradera para muelas posteriores.
Lo importante no es solo el material. Es la precisión del ajuste, la calidad del laboratorio y la experiencia del profesional que la coloca. Una corona bien hecha pasa desapercibida. Una mal ajustada puede causar molestias, filtración y problemas a largo plazo.
En Clínica Montañés trabajamos con laboratorios de confianza y tecnología digital para garantizar un ajuste perfecto en cada caso.

