La salud dental no se consigue en el dentista. Se consigue en casa, cada día, con pequeños hábitos que parecen insignificantes pero marcan una diferencia enorme a largo plazo.
Cepillarte tres veces al día no es negociable. Pero la técnica importa más que la frecuencia. Movimientos circulares suaves, sin apretar demasiado, cubriendo todas las superficies del diente y dedicando especial atención a la línea de la encía.
El hilo dental es el gran olvidado. Solo el cepillo no llega a los espacios interdentales, donde se acumula la placa que causa caries y enfermedad periodontal. Úsalo al menos una vez al día, preferiblemente antes de cepillarte por la noche.
Y un consejo que pocos siguen: espera 30 minutos después de comer para cepillarte. Los ácidos de los alimentos debilitan temporalmente el esmalte, y cepillarse inmediatamente puede desgastarlo más.


