Las encías son el cimiento de tus dientes. Si el cimiento falla, todo lo demás se tambalea.
Las encías sanas tienen un color rosado pálido, no sangran al cepillarte y se ajustan firmemente a los dientes. Si las tuyas están rojas, inflamadas o sangran con frecuencia, es señal de gingivitis. Y la gingivitis no tratada puede evolucionar a periodontitis, que ya afecta al hueso.
La buena noticia: la gingivitis es reversible. Con una limpieza profesional y mejoras en tu higiene diaria, las encías pueden recuperarse completamente.
Nuestros consejos: cepíllate con cerdas suaves inclinando el cepillo hacia la encía, usa hilo dental a diario, no fumes y acude a tus revisiones periódicas. Parece simple, y lo es. Pero la constancia marca la diferencia.


