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Higiene dental

Por muy bien que te cepilles, hay sitios a los que el cepillo no llega. Entre los dientes, bajo la línea de la encía, en esa muela del fondo que siempre se queda a medias.

Ahí se acumula la placa. Y la placa, con el tiempo, se endurece y se convierte en sarro. El sarro ya no se va con el cepillo: hace falta una limpieza profesional.

Qué hacemos en una higiene dental

Eliminamos el sarro y la placa de todas las superficies de los dientes, también por debajo de la encía cuando es necesario. Después pulimos para retirar manchas superficiales y dejar el diente liso, de forma que a la placa le cueste más volver a agarrarse.

Y aprovechamos para revisar cómo están tus encías. Si sangran, si hay inflamación o si algo necesita más atención, te lo decimos con claridad y sin alarmismos.

¿Duele? ¿Desgasta el esmalte?

No. Una higiene bien hecha no daña el esmalte. Como mucho notarás algo de sensibilidad durante la limpieza o unas horas después, sobre todo si hacía tiempo de la última. Vamos a tu ritmo y paramos cuando lo necesites.

Cada cuánto conviene hacerla

Depende de cada boca. Para la mayoría de personas, una o dos veces al año es suficiente. Si tienes tendencia a acumular sarro, llevas implantes u ortodoncia o tus encías son delicadas, te recomendaremos hacerla con más frecuencia.

Al terminar te damos consejos concretos para tu caso: qué cepillo usar, cómo limpiar entre los dientes y qué zonas vigilar. Porque la mejor higiene es la que haces cada día en casa.

Una boca limpia se nota, se siente y se mantiene sana más tiempo.

¿Dónde estamos?

C. de Rodríguez San Pedro, 8, 1C, Chamberí, 28015 Madrid, España

Muchas gracias por hacernos tu dentista de confianza

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