Estás comiendo y de repente notas algo extraño en la boca. Un trozo duro que no debería estar ahí. Se te ha caído un empaste o una corona. ¿Qué haces?
Lo primero: no entres en pánico. No es una urgencia vital, pero sí conviene actuar rápido. Guarda la pieza si la encuentras, evita masticar por ese lado y llámanos para conseguir una cita lo antes posible.
Mientras tanto, evita alimentos muy fríos, muy calientes o azucarados, ya que el diente queda expuesto y puede doler. Si hay dolor, un analgésico convencional suele ser suficiente.
Lo que no debes hacer: intentar pegarlo tú mismo con adhesivos caseros. Parece buena idea, pero puede empeorar la situación y complicar la reparación posterior.
En Clínica Montañés atendemos estas situaciones con rapidez. Muchas veces se puede resolver en una sola visita.


